Vengo de un paraíso colorido, distinto a este paisaje de concreto y vidrio transparente sobre cielo gris.
Vengo de la casa del palo de mango, colindante con la del palo de mamey. Vengo del sol y la palmera, de la lluvia torrencial y el sudor de medio día.
Vengo del barrio en que se le ofrece jugo a los desconocidos que tocan a la puerta y almuerzo a los familiares que llegan sin avisar.
El viento frío a veces embate fuerte y las caras sin sonrisas parecen tratar de amedrantarme, pero yo vengo de un paraíso colorido.
miércoles, 28 de noviembre de 2018
Ausencias
También estamos en las ausencias.
Nos hablamos a través del silencio
y nos enviamos abrazos llenos de intenciones.
También somos corazones a medias,
canciones a tres cuartos
y copas vacías.
Nos hablamos a través del silencio
y nos enviamos abrazos llenos de intenciones.
También somos corazones a medias,
canciones a tres cuartos
y copas vacías.
jueves, 15 de noviembre de 2018
Infancia
Mi madre parece una niña, pensé. Se ha vuelto caprichosa y hasta un poquito vanidosa, espera regalitos cada vez que la visito y se ofende si no le presto suficiente atención.
Mi madre ahora enferma más frecuentemente y necesita que la cuiden, ya no se toma los medicamentos si nadie la persigue y no va al médico, y no sé si es por miedo o por resignación. Se vino a poner descuidada después de vieja, pensé.
Que descaro de mi parte al no contar las noches de desvelo patrocinadas por mis llantos, los ataques de ansiedad que le propiné cuando no supo de mí a la hora acordada, los múltiples cuidados y cariños que recibí. No se pierde esa necesidad del todo, no. Siempre hace falta alguien que vele por ti.
Si la vejez es la segunda infancia, me aseguraré de darle una infancia tan feliz como la que ella me dio a mí.
Mi madre ahora enferma más frecuentemente y necesita que la cuiden, ya no se toma los medicamentos si nadie la persigue y no va al médico, y no sé si es por miedo o por resignación. Se vino a poner descuidada después de vieja, pensé.
Que descaro de mi parte al no contar las noches de desvelo patrocinadas por mis llantos, los ataques de ansiedad que le propiné cuando no supo de mí a la hora acordada, los múltiples cuidados y cariños que recibí. No se pierde esa necesidad del todo, no. Siempre hace falta alguien que vele por ti.
Si la vejez es la segunda infancia, me aseguraré de darle una infancia tan feliz como la que ella me dio a mí.
miércoles, 14 de noviembre de 2018
Te extraño
Te extraño en los paisajes en que no estás,
en las hojas de otoño que no viste caer
y en las gotas de lluvia que no sequé de tus mejillas
te extraño en formas incontables
te extraño en las llamadas que no tuvimos, en el vino que no bebimos
te extraño en envolturas de chocolates y en flores marchitas
te extraño en los rizos que no logro desenredar
en la dificultad al despertar, y en la falta de ganas para ir a dormir
te extraño y no, porque no estás.
en las hojas de otoño que no viste caer
y en las gotas de lluvia que no sequé de tus mejillas
te extraño en formas incontables
te extraño en las llamadas que no tuvimos, en el vino que no bebimos
te extraño en envolturas de chocolates y en flores marchitas
te extraño en los rizos que no logro desenredar
en la dificultad al despertar, y en la falta de ganas para ir a dormir
te extraño y no, porque no estás.
Quédate vulnerable
Quédate sensible y afable.
No te endurezcas como piedra del camino,
No cierres la puerta como armario de pasillo.
Quédate dulce y suave... quédate.
No te endurezcas como piedra del camino,
No cierres la puerta como armario de pasillo.
Quédate dulce y suave... quédate.
martes, 13 de noviembre de 2018
Adiós, Perfeccionismo
Cuantas veces no dejé de escribir porqué tenía miedo a no lograr la forma perfecta, a dejar pasar unos cuantos signos de puntuación mal puestos y a no tener suficiente tiempo para expandirme en todos los ámbitos de esa idea que quería explorar.
El perfeccionismo es un lujo que no me puedo dar, el perfeccionismo requiere tiempo y una voluntad férrea, requiere autocrítica y altos estándares. Nada hay de malo en todo eso, pero he pasado a una época de mi vida en que el único lujo que me puedo dar es el amor propio.
En un mundo que exige cada vez más de nosotros y nos exprime hasta la última gota, démonos la oportunidad de hacer lo que nos gusta sin pensar en el que dirán, sin pensar si somos los mejores o al menos buenos en lo que hacemos. Hágamos las cosas de corazón, porque nos gustan, porque nos hacen felices y disfrutemos el proceso antes que el fin.
El perfeccionismo es un lujo que no me puedo dar, el perfeccionismo requiere tiempo y una voluntad férrea, requiere autocrítica y altos estándares. Nada hay de malo en todo eso, pero he pasado a una época de mi vida en que el único lujo que me puedo dar es el amor propio.
En un mundo que exige cada vez más de nosotros y nos exprime hasta la última gota, démonos la oportunidad de hacer lo que nos gusta sin pensar en el que dirán, sin pensar si somos los mejores o al menos buenos en lo que hacemos. Hágamos las cosas de corazón, porque nos gustan, porque nos hacen felices y disfrutemos el proceso antes que el fin.
Escribir para no olvidar
El tiempo va pasando y no perdona. Va casi una década desde que hice mis primeros pinitos como blogger y desde entonces otras cosas tomaron precedencia y escribir se quedó atrás. Tal vez era una cuestión de motivos, o de destinatarios, tal vez simplemente me perdí.
Hoy, llena de resolución, vuelvo al ruedo. Hay algo hermoso en ponerse la meta de escribir. De alguna manera esforzarte a poner palabras alrededor de tus sentimientos los cristaliza, los hace fuertes y los graba en tu memoria, y si no lo hace, siempre puedes regresar a leer lo que escribiste y revivir ese pedacito de realidad.
Hoy, llena de resolución, vuelvo al ruedo. Hay algo hermoso en ponerse la meta de escribir. De alguna manera esforzarte a poner palabras alrededor de tus sentimientos los cristaliza, los hace fuertes y los graba en tu memoria, y si no lo hace, siempre puedes regresar a leer lo que escribiste y revivir ese pedacito de realidad.
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